El periodismo, según Josefina Licitra: “Debería ser un relato no propagandístico de la realidad”

La primera entrevistada en esta serie de Onlain sobre periodismo es Josefina Licitra. La escritora nació en La Plata, Argentina, en el año 1975. Estudió en la escuela TEA. En la actualidad, además de escribir, brinda talleres de crónica y da charlas sobre literatura y periodismo.

Esto dice parte de su hoja de vida:

En Argentina, fue redactora especial del diario Crítica de la Argentina y ha escrito para los diarios Clarín, La Nación y Perfil, y para las revistas Rolling Stone, Soho Argentina, Newsweek, Vogue, Brando, Ego, Veintitrés, Gabo, Noticias, La Mujer de Mi Vida y Dulce Equis Negra, entre otras. En el exterior, colaboró con las revistas españolas Orsai, El País Semanal, Quimera, Tiempo e Interviú, con las colombianas Gatopardo, Soho, Don Juan y El Malpensante, con la peruana Etiqueta Negra y con la chilena Qué Pasa. Actualmente escribe en ADN, el suplemento cultural del diario La Nación; es corresponsal de la revista mexicana Proceso; y trabaja para las revistas Sábado, Ya, Domingo y Wikén del diario chileno El Mercurio.

En 2004 ganó el premio CEMEX-FNPI en la categoría texto, y cuatro años después –en 2008- fue convocada porla Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (presidida por Gabriel García Márquez) para ser jurado de ese mismo certamen.

En 2007 publicó el libro de crónicas Los Imprudentes. Historias de la adolescencia gay lésbica en Argentina (Editorial Tusquets, colección Andanzas). Otras crónicas fueron incluidas en diversas antologías. En octubre sale su segundo libro: Los Otros. Una historia del conurbano bonaerense.

 

¿?

Debería ser un relato no propagandístico de la realidad; un espacio para las preguntas y la mirada, y no para las certezas y el panfleto (y no hablo sólo de cuestiones político partidarias). Pero bueno: en la práctica el periodismo termina siendo un terreno de límites muy lábiles, atravesado por unos cuántos malos entendidos y muy falto de autocrítica.

¿Qué es para vos ser una buena periodista?

Es ejercer el oficio con honestidad, contando lo que uno ve, despojándose de los prejuicios (propios) y animándose a revisar la propia práctica periodística cuantas veces sea necesario.

¿Por qué, y cuándo, te diste cuenta de que querías hacer periodismo?

¿Por qué quise estudiar periodismo? Porque me gustaba escribir y necesitaba hacer algo con eso. ¿Cuándo me di cuenta? No recuerdo un momento preciso. Supongo que hay caminos que se van construyendo a lo largo del tiempo, mediante la suma de detalles y marcas que van dejando un sedimento. Una de las pocas cosas que sí recuerdo con exactitud es un viaje de larga distancia con mi madre (digo “larga distancia” porque recuerdo que estábamos en un ómnibus cómodo y con cortinas, quizás –a juzgar por la época- yendo a la Patagonia).  Durante ese viaje ella me dijo “si te gusta tanto escribir, podrías estudiar periodismo”. Yo tenía unos dieciséis años. Esa fue la primera vez que pensé en el periodismo como una opción. La segunda vez ocurrió a mis –creo- diecisiete años, cuando en la calle me encontré con Leonor, mi querida maestra de quinto grado de escuela primaria. En su momento –a mis diez años-, Leonor me había alentado a escribir un cuento y participar en un concurso municipal donde saqué el segundo premio. Ella quería que yo escribiera. Recuerdo que me invitaba a su casa a tomar la merienda y corregíamos juntas el cuento, y a mí me parecía increíble estar a solas en la casa de la maestra. Ya en ese entonces “la señorita Leonor” dejó una marca. Y años después, cuando yo estaba terminando el secundario, me la encontré en un colectivo y me habló de la revista La Maga. Me dijo que era muy linda de leer y que averiguara, porque ahí había periodistas que tenían una escuela (TEA) que podía interesarme. Ahí estudié.

¿Esas razones se mantienen ahora? ¿Por qué cambiaron?

Las razones de antes -curiosidad por las vidas que no son la mía y necesidad inexplicable de escribir- son las mismas de ahora. Las variaciones son cosméticas.

¿Que medios leés online?

En forma prolija y sistemática, ninguno. En forma anárquica, torpe y fluctuante, la mayoría de los diarios nacionales (Clarín, La Nación, Perfil, Página 12), algunos diarios del exterior (El Mercurio, New York Times y El País de España) y algunas revistas (Soho Colombia, Times, Orsai, Veja). Aunque probablemente me esté olvidando de varios medios a los que consulto cada tanto.

¿Que medios leés en papel?

Qué papelón: prácticamente ninguno. Creo que sólo la Orsai, que se lee como un libro. Más pasan los años y más me acostumbro a escribir y leer en pantalla.

¿Estás suscripta a algún medio local o internacional en papel?¿Cuál?

A ninguno.

Si fueses directora de un diario, ¿como sería?

Estoy incapacitada para pensar el perfil de un medio de un modo global y realista. A lo largo de los años –llevo diecisiete como periodista- me cansé de ver cómo las mejores intenciones si estrellaban contra los balances presupuestarios de turno. Mi diario –por antieconómico y por inviable- es aquello que nunca va a existir.

¿Qué recomendación le darías a un periodista que recién empieza su carrera? ¿y a uno experimentado?

A todos les diría lo mismo: que lean, vean películas, escuchen música y –en definitiva- vean cómo hacen los otros para contar aquello que ven.

¿Cuál creés que es el mayor desafío que enfrenta el periodismo en la actualidad?

Lo dicho en la primera pregunta: dar lugar a una mirada –esto es: abandonar las pretensiones de objetividad periodística- sin caer en el panfleto.

Extra:  Le pregunté a Josefina cuáles libros de crónicas recomienda. Acá la lista completa tal cual me la pasó la periodista:

Los suicidas del fin del mundo y Frutos extraños (Leila Guerriero)
Amor y Anarquía, y Dios Mío (Martín Caparrós)
Operación Masacre (Walsh)
La pasión según Trelew (Tomás Eloy Martínez)
El año del pensamiento mágico (Joan Didion)
Eterna juventud (Ricardo Coler)
Hablemos de langostas (David Foster Wallace)
A sangre fría, Retratos: toda la no ficción de Truman Capote.
Noticias de un secuestro (Gabriel Garcia Márquez)
El Ángel negro (Rodolfo Palacios)
La cuarta espada (Santiago Roncagliolo)
Estos están en la frontera, del lado de la ficción (pero son casi
no-ficción): La novela de Perón (TEM) y Timote (José Pablo Feinmann).

Foto: , foto entregada por ella misma. Recortada para el post.






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